HERENCIA FINANCIERA: LA BOMBA QUE DEJÓ LA GESTIÓN PEPO Y QUE CHACO SIGUE PAGANDO

La deuda no es un número frío en una planilla: es una decisión política. Y en el caso del Chaco, tiene nombre y apellido: Domingo Peppo.

En 2016 su gestión emitió el bono internacional CH24D por USD 250 millones al 9,375% anual, con el argumento de cumplir un fallo judicial. Pero la pregunta persiste: ¿era la única salida endeudar a toda la provincia en dólares hasta 2028?

Fue el período de mayor endeudamiento externo reciente. Sin consulta popular, sin debate profundo sobre alternativas y sin una estrategia jurídica que modificara el alcance del fallo, la única vía elegida fue endeudarse.

Entre 2017 y febrero de 2020 se pagaron USD 82 millones solo en intereses. En agosto de 2020 la provincia cayó en default técnico. En 2021 la deuda se reestructuró y pasó a USD 262,6 millones, extendiendo vencimientos hasta 2028. No desapareció: creció y se prolongó.

Hasta febrero de 2026 ya se habrán pagado USD 231,6 millones. Aún restan USD 128,7 millones en cuatro vencimientos. Cada año el compromiso ronda los USD 80 millones: recursos que podrían destinarse a infraestructura, salud o educación.

La realidad es clara: el bono de 2016 sigue condicionando el presente financiero del Chaco. Las decisiones políticas de ayer son las restricciones presupuestarias de hoy.

El debate no es técnico. Es político.
¿Fue inevitable?
¿Fue responsable?
¿Fue proporcional?

La deuda está. Los números están. Y la herencia financiera también.