CUANDO EL AGUA SE CONVIERTE EN UN LUJO

Es inadmisible que en pleno 2026, en una ciudad como Resistencia, tener agua potable dependa de la suerte, del horario o del “buen humor” de quien debe garantizar el servicio. Lo que debería ser un derecho básico hoy se transformó en un privilegio para unos pocos.

Miles de vecinos de barrios como Villa Facundo, Provincias Unidas, Villa Don Andrés, Hipólito Yrigoyen y hasta sectores cercanos al Hospital Perrando conviven diariamente con canillas secas, baja presión y la incertidumbre de no saber si podrán juntar aunque sea un balde de agua para pasar el día.

No se trata de un reclamo aislado ni de una exageración: se trata de dignidad. De familias que no pueden cocinar, higienizarse ni limpiar sus hogares con normalidad. De adultos mayores, niños y pacientes que dependen de un servicio esencial que hoy falla de manera alarmante.

Mientras tanto, SAMEEP sigue acumulando promesas, excusas y silencios. Las respuestas no llegan y la paciencia de los vecinos se agotó hace tiempo.

¿Quién se hace responsable? ¿Hasta cuándo habrá que naturalizar que abrir una canilla y no salga agua sea parte de la rutina?

El acceso al agua no puede depender de la presión de una bomba ni de la improvisación de turno. Es hora de dejar de administrar la crisis y empezar a resolverla.

Porque sin agua no hay salud, no hay higiene y no hay calidad de vida. Sin agua, simplemente, no se puede vivir.

Contacto

Noticias locales, nacionales e internacionales siempre actualizadas

telefono

Redes

infotraficodenoticias@gmail.com

+3624667296

© 2025 "LA NOTICIA AVANZA"